¿QUÉ NOS OFRECE SEIKI A LOS QUE PRACTICAMOS SHIATSU?
Paul Lundberg. 2009
Para los que practicamos Shiatsu, el Seiki ofrece un modo de profundizar y refinar nuestro trabajo de manera completa y auténtica. Esto es porque el Seiki está esencialmente enraizado a las tradiciones japonesas vinculadas a la salud y la curación; tradiciones que también aumentan la capacidad del ser humano de apreciar y desarrollar la propia vida, siempre respetando su naturaleza originaria.
En Seiki encontramos una perspectiva abierta y sensata, muy humana, que no solo nos facilita la comprensión del espíritu profundo del Shinto Japonés y su alma animista, sino que nos sirve de guía en las particulares prácticas del Hara, cuyo fin es mantener el cuerpo físico, la respiración y la mente armoniosamente unidos. En Japón, Hara es el elemento más importante de todas las artes tradicionales, desde las más humildes hasta las más elevadas y sutiles, incluyendo la meditación y otras prácticas espirituales.
Al nivel más profundo, el Seiki se corresponde con lo que queremos realizar dentro de nosotros y nuestra sociedad, lo que ya es perfecto. Trata de todo lo vinculado con la curación partiendo de ésta posición. Si, se puede sanar, pero antes de nada, celebramos la vida y todas las posibilidades que hay en cada momento. En Seiki nos abrimos y celebramos. Cuando nos dedicamos a seguir un camino auténtico, un camino con corazón, aceptamos cualquier reto, dificultad o revés de igual manera que aceptamos deleites y éxitos. Persistimos humildemente en nuestra disciplina con una vista suficientemente amplia para incluir toda experiencia sin juicio, rechazo o apego.
Si lo que practicamos es arte, su deseo sería comunicar y hacer entender. Naturalmente tendremos interés en las demás personas e iremos desarrollando nuestras destrezas, pero el auténtico trabajo consiste en purificarnos. La prioridad en Seiki es convertir nuestro propio ser en un instrumento refinado y sensible, no solo capaz de registrar las señales sutiles de la vida, sino también de ponerse a cero y volver a calibrarse. En otras palabras, cuando nos dedicamos a las necesidades de cada persona a la que tratamos es preciso centrarnos con una base firma y una mente tranquila. El centro Tandén del Hara se mantiene quieto; ahí se unen cuerpo y mente en estado alerto pero neutral, y así se comunica lo adecuado a través de la resonancia y sabremos lo que hacer a cada paso. Podremos confiar en nuestro trabajo y actuar debidamente, cuando conozcamos el “punto cero” al cual la palabra “Sei” de Seiki refiere. Puede que nuestro ego tuviera que ceder y acostumbrarse a acompañar en vez de conducir.
Una vez que éste fondo filosófico se entiende, nos queda ponerlo en práctica, aprovechando una tradición que proporciona mucha sabiduría para trabajar al nivel personal. Si también queremos trabajar con otras personas con más apertura y más espontaneidad tenemos en “Seiki-Soho” un sistema de tratamiento que se puede compartir fácilmente y que permite a ambas personas la oportunidad de escuchar al cuerpo, desarrollar los sentidos y disfrutar más de la vida. Está complementado por la libre expresión de Katsugen, o movimiento natural espontáneo, que permite la armonización y la auto-curación. En todo esto, reconocemos los beneficios de trabajar en grupo, donde nos apoyamos el uno al otro y compartimos el aprendizaje. En trabajo de éste tipo, el grupo es casi imprescindible.
Las prácticas concretas de Seiki puede orientarnos de manera distinta y abrir una nueva mirada sobre el recorrido de la medicina tradicional del Este, que en Japón está estrechamente influida por el modelo clásico chino. Podríamos poner a prueba todos sus conocimientos, desde sus principios fundamentales, como lo del Yin y Yang, hasta sus teorías altamente refinadas, y deshacernos de lo innecesario. Al centrarnos en nuestra propia experiencia, confiamos cada vez más en nuestro sentido común. Alcanzamos un nuevo entendimiento de lo que es el Ki, y como se puede aprovechar de la gama de potencias o fuerzas que se representan bajo éste nombre en la vida real y, desde luego, en los tratamientos.
Entonces, creo que el Seiki sería un cartel anunciador sobre una puerta que se abre hacia el ámbito de una cultura distinta, la de Japón, y, a la vez, una guía para todos que quisieran explorar su propio entorno por fuera y por dentro. Así ayude quizás, no solo a refinar nuestro Shiatsu, sino a mantenernos sanos y felices.
He aprendido mucho al seguir éste camino abierto, que se funde fácilmente con lo mío y por lo tanto admite todos mis intereses. He visto como aprovechan muchas personas el trabajo de Seiki, y estoy siempre muy contento de compartirlo.